-¿QUÉ ES EL MOVIMIENTO PATRIÓTICO REVOLUCIONARIO QUEBRACHO?
-Es una organización política que lucha por la liberación nacional y social de nuestra Patria. Por un país socialmente justo, económicamente independiente y políticamente soberano. Por la Revolución Nacional Antiimperialista.
-A QUEBRACHO SE LO ASOCIA CON LA VIOLENCIA. ¿USTEDES SON VIOLENTOS?
-Acá el único violento es el sistema. La causa de la violencia es la injusticia. Nosotros no estamos en contra de la violencia en manos del pueblo. Creemos que la violencia en manos del pueblo no es violencia, es justicia, y es en defensa propia, contra la violencia del régimen. Si estuviéramos en contra de toda violencia, tendríamos que condenar a San Martín, a Belgrano, a Güemes, a Mariano Moreno, a Yrigoyen, tendríamos que condenar a los pueblos originarios que le hicieron la guerra al invasor europeo, tendríamos que condenar a las masas populares que derrotaron a las invasiones inglesas, que participaron de las guerras de la independencia, de la guerra montonera contra los unitarios, de los levantamientos obreros en Buenos Aires, en la Patagonia, en el Chaco, de la Resistencia Peronista, de la lucha antidictatorial, de las puebladas y cortes de rutas de los últimos años, etc., etc., etc.
No por capricho el pueblo argentino fue profundizando sus métodos de lucha. No es por resentimiento que los desocupados cortan rutas. No es por resentimiento que los que han sido robados rompían los bancos. No es por extremismo que poblaciones enteras se han enfrentado a la policía y la gendarmería. El pueblo tiene paciencia y antes de llegar a una medida extrema agota todas las instancias más moderadas.
Pero más allá de las formas de lucha, para el régimen siempre resultará violento el ejercicio del poder popular, ya que los derechos jamás se obtuvieron por la súplica sino que se conquistaron por la lucha. El presidente de Venezuela, Hugo Chávez, por ejemplo, lo es por haber vencido en varias elecciones y, sin embargo, sus enemigos imperialistas dicen que es violento y dictador. A los privilegiados jamás les resultará agradable tener que resignar privilegios por imposición de la resistencia popular. Siempre les resultará “violento”.
Por otra parte, una forma de lucha finalmente se generaliza si es efectiva. Si el corte de ruta se generalizó es porque demostró ser más efectivo, más eficaz, que otras formas de lucha.
Son las mismas clases dominantes las que han llevado al pueblo a tomar medidas de lucha cada vez más contundentes y las que le han enseñado al pueblo que son sus enemigas. Y a los enemigos no hay que convencerlos; hay que vencerlos.
-¿USTEDES HAN PARTICIPADO DE LAS ELECCIONES?
-Una de las definiciones políticas más importantes que nos caracterizan es que desde que nacimos jamás hemos participado en las elecciones. Nuestra conducta en este aspecto no tiene que ver con una definición absoluta, sino con una cuestión estrictamente práctica. Si en determinada situación entendiéramos que nuestra participación en las elecciones es conveniente para la causa popular, participaríamos.
Lo que vemos es que sin poder real, desde la debilidad, participar de la contienda electoral es facilitar el montaje de un juego tramposo contra el pueblo. Recordamos muy bien cuando, con el cuento de “castigar en las urnas”, al pueblo se le proponía que votara a tal o cual candidato progre, que después fueron un engaño más al pueblo. Recordamos muy bien cuando en las elecciones de octubre de 2001 vimos a todos los electoralistas unidos llamando a la gente a votar, mientras el proceso del pueblo iba en el sentido de profundizar su rechazo a toda esta farsa.
Ha sido el pueblo, primero en las elecciones de octubre de 2001 con el llamado “voto bronca” y más tarde en las jornadas del 19 y 20 de diciembre de ese mismo año cuando echamos a De la Rúa, el que repudió contundentemente a este régimen y a sus personeros. Creemos que es profundizando el camino de la rebelión popular que iremos acumulando y generando las condiciones para la victoria revolucionaria.
-USTEDES SON DEFINIDOS DE MUCHAS MANERAS. USTEDES MISMOS: ¿CÓMO SE DEFINEN? ¿SON DE IZQUIERDA, SON DE DERECHA, SON NACIONALISTAS?
-Somos patriotas revolucionarios. Patriotas, porque como la palabra lo sugiere, reivindicamos la fidelidad a nuestros orígenes, lo que es decir a nuestros pueblos, a nuestros idiomas, a nuestra historia, a nuestra tierra, a los trabajadores, que son quienes en definitiva, con su diario sacrificio, dan origen a todos los bienes y riquezas de la sociedad.
Sabemos que la palabra Patria ha sido muy bastardeada por quienes son sus enemigos. En nombre de la Patria la dictadura de Videla torturó y asesinó a los mejores hijos de este país, y en nombre de la Patria se entregó la Argentina a la rapiña de la oligarquía nativa y extranjera. Pero si es por eso, entonces no podemos usar ninguna palabra porque ¿qué palabra con significado profundo no ha sido utilizada por los mentirosos para disfrazar su traición? Libertad, democracia, pueblo, salariazo, paz, etc., son todas hermosas palabras que son muy utilizadas por los vendepatrias en su cínica retórica. Cualquier palabra puede ser prostituida. Depende en boca de quien esté cuál será su significado.
El concepto de Patria es más amplio que el concepto de Nación, es superior a él. Latinoamérica es un ejemplo de ello. Las diferentes naciones que la componen son el resultado de la división imperialista de una sola Patria, aquella por la que lucharon los grandes libertadores como San Martín y Bolívar, la misma por la que dieron su vida en combate José Martí y el Che Guevara.
Pero darle al concepto del patriotismo su debida jerarquía no significa menospreciar lo nacional. En primer lugar somos patriotas y nuestra lucha está concebida en el marco de la lucha libertadora latinoamericana, pero dentro de esta lucha lo nacional tiene un lugar prominente e imprescindible.
Y somos revolucionarios porque creemos en los cambios profundos, auténticos; no en los hipócritas maquillajes con los que se pretende cambiar algo para que nada cambie. Si como decía Jesús: “a los tibios los vomita Dios”; nosotros decimos que la verdadera solución del drama nacional no pasa por la condescendencia sino por la inflexibilidad para enfrentar a los que nos están ultrajando.
-CONCRETAMENTE: ¿CUÁLES SON LOS ENEMIGOS QUE EL PUEBLO DEBE VENCER?
-Al imperialismo y al gran capital, que son la misma cosa, y que no son sólo el enemigo del pueblo argentino, sino de toda la Humanidad. El imperialismo y el gran capital están compuestos por los grandes monopolios financieros, por los organismos internacionales como el FMI, el Banco Mundial, el Banco Interamericano de Desarrollo, por los estados imperialistas como los Estados Unidos, la Unión Europea, Japón, Israel, entre otros, y están compuestos también por las oligarquías nativas -que son los socios menores- de los países neocoloniales como el nuestro; por los Pérez Companc, los Macri, los Rocca, los Fortabat, los Pescarmona... Son los que están destruyendo la humanidad y la naturaleza, son la causa de las guerras y hambrunas, son la causa de las catástrofes ecológicas, son la causa de los desastres sociales como los que hoy sufrimos en Argentina, son la gran internacional terrorista y criminal que planifica la miseria y la muerte de millones de seres humanos.
Para poder ser independientes y tener un país con justicia debemos vencer al imperialismo en nuestra Patria. Para salvar la Humanidad del desastre total debemos vencerlos en todo el mundo, con la unidad de todos los pueblos que luchan.
En nuestro país los principales instrumentos del imperialismo para dominar a los argentinos son la clase política y sus partidos, las Fuerzas Armadas y de Seguridad, y el Poder Judicial y la Gran Prensa, que son manejadas por los poderosos. Son los que, mediante lo que nosotros llamamos el pacto de continuismo oligárquico, gobernaron a favor de las clases dominantes y contra los argentinos desde la dictadura de Videla hasta hoy de manera ininterrumpida. Desaparecieron y mataron a miles de argentinos. Mintieron alevosamente. Se robaron todo. Multiplicaron por 50 la deuda externa, destruyeron la industria nacional, la salud, la educación, la familia, el mercado interno... Hicieron del pueblo argentino una multitud de “refugiados”, de indigentes, a parte de los cuales se les alcanza una limosna de 150 pesos mensuales. Después los periodistas de la prensa canalla se preocupan porque los argentinos no confían en las instituciones, que es como alarmarse porque el pueblo argentino no es tonto.
-¿PODRÍAS HACERNOS UNA RESEÑA DE LA HISTORIA DE QUEBRACHO?
Si bien reseñaremos sólo algunos de los hechos más importantes, seremos abarcativos a los fines no sólo de expresar nuestra trayectoria sino además de rememorar en alguna medida el derrotero de la Resistencia popular. El MPR QUEBRACHO nace formalmente el 31 de agosto de 1996, a partir de un acuerdo entre varias organizaciones populares que deciden unirse en una sola (vale aclarar que la referencia política “Quebracho” ya era conocida por la sociedad desde antes de 1996 en razón de la acción de una de las organizaciones participantes del acuerdo, que existió desde 1993: el MPU-Quebracho). Es patrimonio del MPR QUEBRACHO no sólo lo que realizó después de su constitución sino también lo que todos los que se unieron cargaban en su espaldas como capital político.
Como reseña de algunos de los hechos en los que hemos tenido destacada participación, cronológicamente pueden nombrarse la recuperación de la vivienda donde se produjo el mayor combate entre la dictadura y la Resistencia (sucedido el 24 de noviembre de 1976 en La Plata), combate en el que murieron siete compañeros de la organización Montoneros y del cual quedó el vivo testimonio en el estado casi intacto de las huellas del feroz enfrentamiento. La recuperación y el bautismo de la Casa de la Resistencia Nacional “Diana Esmeralda Teruggi” se realizó en noviembre de 1993, en momentos en que el menemismo estaba en pleno auge y era muy profunda lo que denominamos “derrota ideológica” (recordemos que aquí aún no había sucedido el Santiagazo y en Méjico todavía no se había producido el levantamiento zapatista). En aquellos años reivindicar a las organizaciones armadas de los setenta era dar los primeros pasos de lo que después sería una reivindicación generalizada de la experiencia de esa generación de revolucionarios. Este hecho tiene un gran valor simbólico e ideológico.
Al mismo tiempo, nuestro acercamiento a Norma Plá -compañera a la que recordamos con el mayor de los respetos- también fue marcando el perfil de nuestra organización, porque muchas otras fuerzas políticas del campo popular colaboraron, calumniando a la compañera, en el intento de aislamiento de la abanderada de los jubilados.
Con Norma Plá, el 2 de marzo de 1994, protagonizamos la marcha nº 100 de los jubilados, en la Plaza de Mayo, que terminó en el enfrentamiento a la represión de la Policía Federal.
En noviembre de ese mismo año y a la vez que se cumplía otro aniversario de la batalla de la Vuelta de Obligado (1845) participamos frente a la embajada inglesa de la movilización de repudio al príncipe pirata Andrés, donde nuevamente la policía reprimió.
En marzo de 1995 participamos junto a Hebe de Bonafini y las Madres de Plaza de Mayo en el señalamiento del templo de la represión que es la ESMA, marcha en la que también se debió enfrentar la represión de la policía menemista.
Ese mismo año nuestro rol en la lucha del movimiento estudiantil fue muy importante en las tomas de las facultades y en el abrazo al Congreso que hizo fracasar el primer intento de sanción de la ley de educación superior, que únicamente pudo ser aprobada días más tarde gracias a la violenta represión de la Federal.
Al mismo tiempo participamos en varias de las primeras puebladas que se iban produciendo en el interior del país, como el Usuhaiazo de abril de 1995 o las manifestaciones populares de Córdoba que terminaron con la renuncia del gobernador Angeloz en junio de ese mismo año, por ejemplo. Todas estas puebladas eran el anticipo de lo que dos años más tarde serían los cortes de ruta y las puebladas a lo largo y a lo ancho de todo el país.
En 1996 es cuando todas las organizaciones que después conformarían el MPR van avanzando hacia la unidad. Uno de los hechos en los que esa unidad se comenzó a plasmar en la confrontación callejera fue durante la lucha estudiantil del 20 de febrero de ese año en La Plata, resistencia popular a la que el entonces gobernador Duhalde respondió con una dura represión y cientos de presos. En ese mismo año es cuando Menem y Corach encarcelan en Caseros a tres compañeros del MPU Quebracho (dos de ellos de su conducción), debiendo permanecer un cuarto compañero (también de la conducción nacional) prófugo. Es estando presos los compañeros que se constituye el MPR QUEBRACHO.
También durante ese año es que inauguramos la reivindicación del compañero Mario Roberto Santucho, comandante del Partido Revolucionario de los Trabajadores – Ejército Revolucionario del Pueblo (PRT-ERP), en el mismo lugar de Villa Martelli donde fuera abatido el 19 de julio de 1976.
A poco de comenzado 1997 los compañeros encarcelados salen de prisión. En febrero de ese año manifestamos nuestro repudio a la película yanqui Evita que, protagonizada por la cantante Madonna, intentó bastardear la Historia Nacional mancillando la memoria de la “abanderada de los humildes”. El 14 de agosto siguiente aportamos decididamente al paro general convocado por todo el movimiento obrero organizado en contra del vendepatria Menem, jornada en la cual varias decenas de nuestros compañeros son encarcelados en La Plata como resultado de la represión de la policía provincial.
Posteriormente, en octubre, participamos de los hechos de repudio a la visita del presidente yanqui de aquél entonces, Bill Clinton. Durante las manifestaciones se quemaron varios bancos norteamericanos, en un anticipo de lo que algunos años después sería moneda corriente por parte de miles de argentinos estafados.
Posteriormente, en marzo de 1999, repudiamos activamente al príncipe pirata Carlos, recibido con grandes honores por Menem, hecho en el que también debimos enfrentar la represión policial.
En junio de 2000 fuimos parte de la movilización popular que hostigó la sede de Repsol-YPF en Neuquén, que quedó dañada seriamente.
Durante el año 2001 compañeros de QUEBRACHO, como culminación de varios años de militancia en las barriadas, aportaron decididamente a la construcción de la CTD Aníbal Verón, coordinadora de diferentes movimientos de desocupados, organización que desde que nació fue protagonista destacada de importantes luchas sociales y políticas. Concretamente, fue la CTD la que propició y llevó adelante los primeros cortes de ruta coordinados en los accesos a la Capital Federal, durante julio de 2001, aportando a fogonear el proceso de lucha popular que finalmente desembocó en las luchas del 19 y 20 de diciembre de 2001, que provocaron la caída del cipayo De la Rúa.
Tanto el 19 en Plaza de Mayo, en las luchas de los estatales en La Plata y de los Municipales en Córdoba, como el 20 de diciembre en el centro de la ciudad de Bs. As. y en todas las plazas y barriadas del país, nuestra militancia estuvo presente protagónicamente en la gesta popular.
Pero la caída de De la Rúa no significó, ni mucho menos, la asunción de un gobierno del pueblo. Por el contrario, el Partido Único del Ajuste cerró filas contra el pueblo y prestó a sus cuadros más capaces para que el régimen se recuperase del tremendo golpe popular de diciembre. Aquí no hubo diferencias entre peronistas y radicales y todos, mediante su acuerdo en la Asamblea Legislativa, designaron Presidente al entonces senador Duhalde, que asumió luego de que pasaran cinco presidentes en diez días, jaqueado por la resistencia y el generalizado malestar popular.
Desde enero de 2002 la lucha popular continuó sin desfallecer con constantes movilizaciones y cortes de ruta a lo largo y a lo ancho del país, protagonizados por los más variados sectores y organizaciones del pueblo. El 6 de febrero de ese mismo año en un corte de ruta en El Jagüel (Gran Bs. As.) cae asesinado por la balas de un puntero del PJ el piquetero Javier Barrionuevo, compañero de la CTD-AV.
Dentro de este marco, además de estar presentes en la lucha social, plantamos bandera con acciones antiimperialistas como el hostigamiento, en abril de 2002, al enviado del F.M.I., Anoop Singh, en el Aeropuerto de Ezeiza y dentro mismo del Hotel Sheraton.
Así se llega al 26 de junio de ese año donde, en el marco de un plan de lucha nacional, numerosas organizaciones piqueteras y populares cortan el Puente Pueyrredón y son salvajemente reprimidas por la Policía de la Provincia de Bs. As. y la Prefectura, siendo fusilados los compañeros de la CTD Aníbal Verón, Darío Santillán y Maximiliano Kostequi, en la estación Avellaneda del Ferrocarril Roca.
La masacre ordenada por Duhalde fue la respuesta del régimen frente a un pueblo que no cedió en su lucha y que estaba en movilización permanente, fue el intento de parar en seco el ascenso de la movilización popular.
Ese día, QUEBRACHO estuvo presente en el Puente no sólo a través de los numerosos compañeros que militan en la CTD, sino con todos los compañeros que lo integran. Merece destacarse que la única presencia estudiantil universitaria en el Puente Pueyrredón ese día es la del Movimiento 31 de Mayo (en donde militan compañeros de nuestra organización) y la de la Federación Universitaria de La Plata (conducida por el M-31).
La respuesta popular frente a la alevosa masacre, pese a los primeros intentos de la prensa del régimen de encubrir y distorsionar los flagrantes hechos, fueron las masivas movilizaciones del 27 de junio y del 3 y el 9 de julio a Plaza de Mayo, movilizaciones de decenas de miles de personas. Esta situación determinó que el gobierno de Duhalde debiera adelantar la retirada de su gobierno con el anuncio (en vísperas de la movilización del 3 de julio) del adelantamiento de las elecciones y de la entrega anticipada del gobierno a un nuevo presidente.
La Resistencia había logrado acortar la presidencia de Duhalde pero no logró evitar que el régimen político se fuera recomponiendo con la maniobra electoral, con el impacto terrorista que tuvo la masacre de Avellaneda en las masas, y con el cambio de la política oficial hacia los desocupados a través de la entrega de cientos de miles de planes Jefes y Jefas. Estos planes, conquistas de la Resistencia, por un lado significaron victorias reivindicativas concretas y alimentaron el crecimiento de las distintas organizaciones de desocupados, pero por otro descomprimieron la situación de tal manera que el régimen la encauzara progresivamente dentro de los márgenes de su gobernabilidad.
QUEBRACHO intentó desenmascarar la trampa electoral y mantener viva en todo momento la llama de la Resistencia, dentro de los andariveles de la rebelión popular para sostener el jaque político al régimen. En este marco nuestra política fue la de aportar a la unidad del movimiento piquetero participando de las asambleas nacionales piqueteras y al mismo tiempo intentar calificar la lucha tanto en sus formas como en su contenido político.
En este contexto es que como QUEBRACHO intentamos la unidad política de la organizaciones de la Resistencia Nacional, construyendo con otras organizaciones una columna unitaria bajo la consigna “Patria o Muerte” en la movilización del 20 de diciembre de 2002 y realizando el Congreso de la Liberación Nacional, en abril de 2003. Lamentablemente, a pesar de nuestros esfuerzos, la unidad patriótica que intentamos se malogró por diferencias políticas respecto de la naturaleza del gobierno de Kirchner.
En otro orden, paralelamente realizamos varias acciones de hostigamiento sobre algunos de los políticos más conspicuos del régimen, como los ex ministros de De la Rúa Patricia Bullrich y Ricardo López Murphy durante agosto y octubre de 2002 en La Plata y Misiones, o el candidato a vicepresidente con Kirchner, Daniel Scioli, y nuevamente L. Murphy, el día de las elecciones presidenciales de abril de 2003.
Durante el año 2004 llevamos adelante varias acciones antiimperialistas como la inhibición del Citibank en febrero y las ocupaciones simultáneas del Bank Boston y del Citibank en marzo en repudio al pago de la deuda externa, pero las más relevantes fueron la ocupación, en junio, de la Plaza de Armas del Edificio Libertador (sede del Ejército, del Estado Mayor Conjunto y del Ministerio de Defensa) en repudio al envío de tropas argentinas a la invasión de Haití; y, en conjunto con otras organizaciones populares, la manifestación de repudio a la presencia del titular del FMI, Rodrigo Rato, en la Plaza de Mayo, frente al Ministerio de Economía, el 31 de agosto. Ese día enfrentamos una dura represión de la Policía Federal, con más de cien presos, torturados, compañeros preocesados y prófugos.
Especial mención merece la lucha por la libertad y el desprocesamiento de los presos políticos. En este sentido, desde el mismo momento en que cayeron presos en abril de 2001 llevamos adelante, apoyando la labor y la creación de la Comisón de Solidaridad por la Libertad de Diego y Carlos (posteriormente la Coordinadora por la Libertad de los Presos Políticos) una importante campaña de movilización por la libertad de Diego Quintero y Carlos Bertola, dos compañeros de la Resistencia. El juicio oral y público se inició en el mes de octubre de 2002. Debido a la gran presión de la multitudinaria movilización y el apoyo a esta causa por parte de los más diversos sectores sociales y políticos, contra las intenciones de los reaccionarios reducimos sensiblemente el injusto cautiverio de estos luchadores, que salieron de la cárcel de Ezeiza el 13 agosto de 2003.
Además, en febrero de 2003 se inició el juicio a QUEBRACHO, a los compañeros Esteche, Del Grosso, Franca y Caviasca. Nuevamente la movilización popular fue masiva, destacándose la incansable actividad de la Coordinadora por la Libertad de los Presos Políticos. El primer día del juicio debimos enfrentar la represión policial frente a los Tribunales de Comodoro Py, pero eso no logró desmovilizarnos y es así como finalmente la mayoría de los compañeros fueron “absueltos” de los injustos cargos con que por el hecho de ser parte de la Resistencia los que hambrean al pueblo pretendían juzgarlos.
Posteriormente, conjuntamente con la Coordinadora por la Libertad de los Presos Políticos, con la Fundación FIDELA y con otras organizaciones populares, obtuvimos la libertad del compañero italiano Leonardo Bertulazzi y la libertad y la denegación de la extradición del compañero vasco Josu Láriz Iriondo. Sobre fines de 2004 salieron en libertad los presos del FMI, en enero de 2005 fue eximido de prisión Fernando Esteche, que debió estar prófugo varios meses y, dos meses más tarde, obtuvimos la libertad del compañero Germán Lovari, que había sido detenido en enero en una represión policial contra la CTD.
-¿CÓMO PARTICIPA QUEBRACHO EN LA LLAMADA "LUCHA SOCIAL"?
-Directamente, en los diferentes sectores y clases populares que están en lucha. En los desocupados, en los estudiantes, en los trabajadores, en la juventud..., en todo sector o capa social que lucha contra este régimen oligárquico.
Cada uno de estos sectores, además de tener en común el mismo enemigo, tienen sus propias particularidades, sus luchas parciales, reivindicativas. Allí nuestros compañeros participan de la lucha como uno más pero con una responsabilidad mayor, por ser militantes de QUEBRACHO. No ocultamos nuestra identidad a quienes están luchando codo a codo con nosotros. Lo que no hacemos es proselitismo, que es el exhibicionismo que hacen las organizaciones electoralistas, que permanentemente se están mostrando para conseguir votos.
Nosotros intentamos aportar y enriquecer la lucha y la organización, y nuestra victoria no es ponerle nuestra camiseta a la gente sino aportar a la Resistencia.
En concreto esto significa poder conducir cada parcialidad del movimiento popular, cada frente de masas, en función de una política de unidad patriótica revolucionaria. Entendemos que cada sector del pueblo puede y debe aportar a la lucha política, que es política porque es nacional, porque abarca a la generalidad de los sectores del pueblo argentino, al mismo tiempo que cada parte se alimenta de la unidad patriótica y gana fuerza a partir de ser parte de una lucha revolucionaria de liberación nacional.
Concretamente nosotros, en lo que llamamos los “frentes de masas”, estamos trabajando, en los desocupados, principalmente en el seno de la Coordinadora de Trabajadores Desocupados “Aníbal Verón”; en los estudiantes universitarios, principalmente en el seno del “Movimiento Estudiantil Liberación”, en los trabajadores, en diferentes agrupamientos combativos y antiburocráticos, en la juventud, principalmente en la “Juventud de la Resistencia”, y en el movimiento "de derechos humanos.", principalmente en la Coordinadora por la Libertad de los Presos Políticos y en CORREPI. Decimos “principalmente” porque la realidad es bastante diversa y también hay muchos compañeros nuestros trabajando en los frentes de masas pero no necesariamente dentro de las organizaciones nombradas.
-¿POLÍTICAMENTE, QUEBRACHO ACTÚA SOLO?
-Depende. No somos ni sectarios ni excluyentes. De hecho, nuestra misma existencia es el resultado de la fusión de diferentes organizaciones. Siempre es preferible la unidad, llevar adelante la lucha de manera conjunta. Pero eso no depende sólo de nosotros.
El MPR QUEBRACHO no tiene ningún prejuicio para establecer alianzas con otras fuerzas del campo popular. Políticamente, intentamos aportar a la construcción del Frente de Salvación Nacional, el frente que una a todos los sectores nacionales que luchamos contra el imperialismo, que es el enemigo principal.
Ideológicamente, intentamos que se concrete la unidad de las distintas vertientes históricas del movimiento revolucionario argentino, principalmente el nacionalismo revolucionario, la izquierda revolucionaria, el cristianismo de liberación y toda otra expresión de resistencia antiimperialista revolucionaria.
-ALGUNOS LOS HAN ACUSADO DE VANGUARDISTAS. ¿QUÉ RESPONDEN A ESTO?
-Una cosa es el vanguardismo y otra la vanguardia. En todo hecho social hay vanguardia. Hay vanguardia en el deporte, en la ciencia, en la teconología. La acción política no escapa a esta ley general que más que ley social, es una ley de la lógica. Quien pretende que no existe vanguardia pretende la uniformidad, la instantaneidad, la estática. Es inevitable que en todo suceso colectivo exista un primero, alguien que va abriendo el camino.
En la acción política, quien está en la vanguardia es quien está en la primera línea de la lucha. Los que nos critican por vanguardistas son quienes se sienten inseguros ante la profundización de la lucha y por eso invierten los términos, atribuyendo a quien tiene iniciativa la responsabilidad por la represión oligárquica. Para ellos la violencia no es la injusticia y el genocidio perpetrado por las clases dominantes, sino quien luchando despierta la ira del poder. Con este criterio no hacen nada que el poder establecido no permite. Como lo no permitido está definido por la fuerza, terminan legitimando la dictadura del régimen, asumiendo como razón lo que en realidad es la fuerza bruta de la opresión.
Este es un aspecto de la cuestión de la vanguardia. Otro aspecto es que la vanguardia además de marcar un camino a seguir, además de estar en la primera línea, debe plantearse cómo lograr la unidad de los que luchan, sabiendo minimizar las diferencias secundarias y sabiendo enfocar la mira en el enemigo más importante de cada momento.
-ALGUNAS ORGANIZACIONES POLÍTICAS PERMANENTEMENTE HACEN INCAPIÉ EN EL PROGRAMA. ¿CUÁL PIENSAN USTEDES QUE ES LA IMPORTANCIA DEL PROGRAMA? ¿CUÁL ES SU PROGRAMA?
-El programa no tiene importancia si hacemos fetichismo de esta hoja de papel y de las palabras allí estampadas, como si la unidad y la conciencia de los sectores que participan de la lucha dependieran de firmar un documento. Dependen de distintos elementos donde lo principal es la práctica; no lo declamativo. No obstante ello, el programa tiene su importancia como evidencia objetiva y precisa de los acuerdos alcanzados.
Porque para nosotros un programa debe ser el resultado del acuerdo de los diferentes sectores sociales y políticos que participan de la lucha, debe ser expresión de lo que nosotros llamamos “bloque social revolucionario”.
En nuestro III Encuentro Nacional (realizado en abril de 2000) expresamos: “la construcción de un Programa no es la tarea unilateral de un puñado de patriotas que lo ofrecen como panfleto al Pueblo con la manifiesta intención de dar respuestas posibles a la solución de los problemas nacionales, sino que debe ser genuina expresión de los anhelos del conjunto de la Nación y tiene que nacer como producto de un proceso de acumulación social y política que le dé al mismo algún viso de credibilidad. Si hoy padecemos dependencia debe ser un programa de liberación; si este modelo se sostiene con apertura e integración de mercados, entonces debe proponer protección a la industria nacional. Toda la lógica de Ellos debe ser confrontada con la de Nosotros. Sus intereses son contrarios a los nuestros y se cristalizan a expensas de nuestro padecimiento, los nuestros a la inversa.
Por eso un Programa que pueda erigirse en marco referencial y proyecto del conjunto del pueblo debe ser elaborado atendiendo a estas cuestiones. Debe ser, como sus antecedentes, un programa de ruptura, antiimperialista y antioligárquico.
Entendemos, en base a lo planteado, que un punteo reivindicativo posible es el que ofrecemos a continuación con carácter tentativo, pero con las advertencias que ya hemos planteado acerca de cómo concebimos que debe nacer un programa”. (Este punteo fue elaborado en 1997, bajo el título de “Programa de Salvación Nacional”).
1. No pago de la Deuda Externa.
Terminar con el mecanismo de robo del ahorro nacional. Los argentinos, en nuestro carácter de país dependiente, sufrimos un proceso de apropiación y succión de capital por parte de los centros de Poder mundial a través del pago de remesas e intereses de la Deuda Externa. Hay que cortar el chorro de capitales al exterior. Hay que romper con los planes del FMI y el Banco Mundial.
2. Recuperación del Capital Nacional.
Hay unos pocos grupos económicos supranacionales que son los beneficiarios de esta política neoliberal. Hay que ponerlos en el banquillo de los acusados para recuperar el capital que han robado en estos años de orgía liberal. Recuperación de las empresas privatizadas y expropiación de todas las que se enriquecieron ilegítimamente, tomando como medio de pago los capitales que éstas giraron al exterior.
3. Un Estado Popular Fuerte.
El Estado Popular debe definir las políticas de desarrollo nacional y regionales. Debe planificar. Las empresas deben ser administradas en función social sin funcionarios corruptos. Tiene que evitar que nos roben el capital en lugar de “atraerlo”. Tiene que desarrollar y proteger la industria nacional y el mercado interno.
4. Nacionalización de la Banca, Comercio Exterior, Sistema de Seguros y Mercado de Divisas. Reforma Impositiva.
El Estado debe poseer todos los resortes para controlar la economía y una política tributaria donde más aporten los que más ganan, sin impuestos al consumo.
5. Derecho al Trabajo.
Dictar una situación de Emergencia Ocupacional que prohíba los despidos y derogue toda la legislación de flexibilización laboral.
6. Derecho al salario digno.
El salario mínimo debe ser igual a la canasta familiar. Los trabajadores son los únicos que dinamizan la economía. Recuperar los derechos históricos que dignifican al trabajador e invertir el sentido de la transferencia de recursos a favor de los trabajadores. El capital en manos de los trabajadores es la mejor garantía de desarrollo.
7. Derecho a la vivienda y a la tierra.
La vivienda y la tierra son bienes sociales y cada familia tiene derecho a una vivienda digna. La tenencia de la tierra deberá ser sólo con fines productivos, eliminando toda estructura de propiedad oligárquica y latifundista.
8. Derecho a la salud.
Organizar una red de prevención y asistencia que atienda prioritariamente a quienes más lo necesitan. Desarrollar la medicina preventiva en el marco de un plan nacional de salud pública. La atención sanitaria y farmacéutica debe ser absolutamente gratuita para toda la población. La salud no puede concebirse con criterios mercantilistas.
9. Derecho a una ancianidad digna.
El sistema de previsión social debe estar exclusivamente en manos del Estado y garantizar el 82 % móvil.
10. Derecho a la educación, desarrollo tecnológico y conocimiento científico.
Derogación de las leyes Federal de Educación y de Educación Superior. La educación debe estar orientada a la masividad de alta calidad y puesta al servicio de los intereses del Pueblo. La tecnología y el conocimiento científico no son monopolio de los países centrales sino un bien de toda la humanidad, producto del esfuerzo de todos. No se deben pagar royalties, patentes ni propiedad intelectual. Derogación de toda la legislación que atenta contra la propiedad social del conocimiento.
11. Justicia dependiente del Pueblo y la Nación.
La Justicia es popular o no es justicia. Castigo a los responsables de la destrucción nacional. Derogación de todas las leyes de impunidad y castigo para los genocidas.
12. Solidaridad internacional.
Promover la unidad del bloque de naciones que luchan por la Justicia Social desenganchándose de los bloques de poder capitalistas, más allá de sus planteos ideológicos, culturales o religiosos. Ser solidarios política y materialmente con los pueblos explotados. Unidad con los pueblos de América Latina y no con sus mercados en el sendero de la Patria Grande, renunciando a todos los acuerdos comerciales internacionales que sólo favorecen a las grandes empresas explotadoras.
-¿CÓMO CARACTERIZAN AL GOBIERNO DE KIRCHNER?
-Para nosotros el gobierno de Kirchner representa el intento más serio de recomposición política de las clases oligárquicas, representa a los sectores más lúcidos del régimen, que se hacen cargo de lo que significó el 19 y el 20 de diciembre de 2001 por supuesto no para implantar un modelo con verdadera justicia social sino para reformular la dominación de forma tal de perpetuarla. Es cambiar algo para que nada cambie. En este sentido, Kirchner representa la exitosa culminación de la maniobra electoral lanzada por Duhalde en julio de 2002.
Recordamos la consigna de Cavallo del “déficit cero”, contra la cual se montaron sucesivos planes de lucha unificados por parte del movimiento obrero y del movimiento piquetero. Hoy se pretende presentar como victoria nacional el compromiso de destinar por lo menos el 3 % del Producto Bruto (superávit fiscal mediante) al pago de la ilegal e ilegítima deuda externa.
La consigna de las clases oligárquicas cada vez que tienen que enfrentar los desastres que ellas mismas provocaron es la del “crecimiento”. Quieren crecer para volver a ganar plata; está claro que los derechos del pueblo no existen para ellos. Por eso, en reiteradas ocasiones hemos asistido a períodos de crecimiento económico al mismo tiempo que aumentó la desocupación y la miseria. Hoy sucede lo mismo, hay crecimiento pero la desocupación y la miseria se perpetúan. Entonces, como siempre, los ricos piensan sólo para ellos; el crecimiento de la producción es el creimiento de la cantidad de riqueza que sale para afuera. La diferencia actual es que después del tremendo ultraje que hemos sufrido, los mismos que nos ultrajaron utilizan una retórica antiimperialista y antimonopólica para alimentar una falsa esperanza desmovilizadora. Nosotros creemos que la única esperanza es aquella que surge de nuestras propias fuerzas como poder popular organizado y movilizado.
Pensamos que es momentáneo el importante consenso que hoy tiene Kirchner. Siempre en los primeros tiempos de todo gobierno el consenso ha sido alto. Pero poco a poco se irá agotando la positiva percepción inicial y todo volverá a su lugar de siempre, porque para poder construir una sociedad con justicia es necesaria una Revolución, con mayúsculas, es necesario recuperar lo que los ricos le han robado al pueblo, es necesario distribuir la riqueza nacional y los medios de producción, o sea, es necesario afectar los derechos de propiedad de los privilegiados, y eso es algo que este gobierno no hará, por gobernar con las corporaciones, por gobernar para pagar al FMI y el Banco Mundial.
-¿CUÁL ES LA SITUCIÓN DEL MOVIMIENTO POPULAR?
-Desde una pretensión revolucionaria, entendemos que la situación es mala, porque la potencialidad de lucha del pueblo argentino es mucho mayor de lo que son capaces de ver y ponderar los actuales dirigentes de la lucha popular. Entendemos que como pueblo sentimos y sufrimos profundamente la gran sangría de cuadros que significó la masacre llevada a cabo por la dictadura del 76. La lucha de clases es como un viento que permanentemente va golpeando la sustentabilidad del régimen, pero sin conducción política ese viento es desaprovechado como sucede con un barco al que se le rompen las velas. Queda al garete y sin poder canalizar esa energía en una dirección política, es decir, hacia el poder. Es una deuda pendiente construir la vela y el timón.
-¿CUÁLES SON LOS LINEA-MIENTOS QUE LOS GUÍAN EN ESTA COYUNTURA?
-Principalmente unir a los que luchan y profundizar la resistencia. Creemos que a De la Rúa se lo echó con la lucha en la calle, no con buenos modales. Entendemos que la consigna “que se vayan todos” expresa el espíritu de insubordinación del pueblo argentino, y compartimos la alegría y la esperanza que nace de esta situación en la que al régimen cada vez le cuesta más imponer su injusto orden. No somos de los que se lamentan del “caos”. Protagonizamos las jornadas del 19 y el 20 de diciembre aportando lo que estuvo a nuestro alcance. Estamos en contra del orden de la muerte, de la paz de los cementerios. Alimentamos este caos vital que surge de la lucha popular, porque sólo el pueblo será capaz de crear un nuevo orden social con justicia, después de haber destruído este orden hipócrita y asesino. Por eso, será siguiendo el mismo camino que permitió echar a De la Rúa como enfrentaremos y echaremos a todos los gobiernos cipayos, hasta que gobierne el pueblo.
Y pensamos que hay unir a los que luchan porque la división es uno de los elementos que más atentan contra la posibilidad no sólo de echar a cada uno de los personeros del régimen que está en el poder, sino además de reemplazarlos por quienes sean cabal expresión del poder popular. Porque echar a todos es también resolver la cuestión de quién deberá reemplazarlos.
Al mismo tiempo, somos concientes que la unidad no se puede construir sin puntos de apoyo, sin centros de gravedad. Por eso, el problema de la unidad está unido intrínsecamente con el problema de la vanguardia. No hay unidad sin vanguardia, aunque si puede haber vanguardia sin unidad.
En este sentido la militancia popular tiene una enorme responsabilidad, y más aún después del 19 y el 20 de diciembre de 2001.
-¿ALGO MÁS PARA AGREGAR?
-Que sea o no el MPR QUEBRACHO quien finalmente exprese políticamente el proceso de liberación de nuestra Patria no es algo que tenga verdadera importancia. Lo importante es aportar a la Resistencia, porque lo mucho o poco de bueno que existe sobre la tierra es el resultado de la pelea. Sólo la lucha hace Justicia. Los dirigentes que piensan en términos de victoria como justificativo de la acción de Resistencia están viciados de oportunismo egoísta. La resistencia siempre es imprescindible. La victoria o la derrota son sólo circunstancias de la lucha. Los que dejan de luchar están derrotados para siempre y los que luchan sin desfallecer son los que iluminan la victoria.